12 diciembre, 2017

Balance literario 2017


Uno no siempre tiene la suerte de Lulú de estar fresca, tranquila y feliz para disponerse a leer. Uno lee como puede, cuando puede y cuanto puede. A veces, nos toca leer apretujados en el subte o amanecemos con el libro como almohada. Por suerte, otras veces tenemos la suerte de Lulú y nos vamos a un cafecito con nuestro libro bajo el brazo. 
Este año tuve la brillante idea de cargar a diario un libro de más de mil páginas, hice uso de la biblioteca materna, seguí fiel a mi hobby de recorrer librerías de usados y compré muchos libros por internet. Las costumbres pueden variar pero hay algo que no cambia: sigo siendo esa chica que pide libros en lugar de zapatos para su cumpleaños y Navidad. 
Sin embargo, y con cierta culpa a cuestas, debo decir que el balance literario 2017 tiene gusto a poco. Es probable que el estudio me haya robado espacios de lectura ligera y haya invertido tiempo buscando otro tipo de lecturas. No me quejo. Es un camino que recién empieza. Poco o mucho, siempre hay un hueco para la ficción y aquí está el resultado.
12 meses, 11 libros. 
Algunos olvidables. Otros, hermosos.
Tengo una lista pendiente de lectura y en 2018 pienso desquitarme.
Mientras tanto, pasen y lean.
Hoy, más que nunca.


Tengo un team ganador conformado por la italiana Susanna Tamaro, el francés David Foenkinos, la belga Amélie Nothomb y todo escritor japonés que caiga en mis manos. No importa sobre qué decidan escribir, en este barrio tienen una lectora asegurada. Nothomb es verborrágica y eso se traduce en una publicación anual asegurada. Mientras tanto, cuando me toca estar en modo espera, busco y rasco todo lo viejo que se consiga. Estupor y temblores forma parte de sus novelas de inspiración autobiográfica donde cuenta el choque cultural que experimentó en su etapa adulta en Japón, su lugar de nacimiento. Escrita a modo de memorias, se podría leer como una crítica a las condiciones de trabajo en las empresas japonesas, aunque algunas situaciones que describe bien podrían suceder en cualquier entorno laboral y en cualquier lugar del mundo. 
Estupor y temblores está bien, aunque nunca será Ni de Eva ni de Adán o El sabotaje amoroso, también autobiográficas y favoritas de este barrio.


A Francesco Marciuliano se le ocurrió la brillante idea de publicar un libro delirante, divertido e ideal sobre gatos.
Podría hacer pis aquí y otros poemas escritos por gatos es un librito adorable que homenajea con humor varias costumbres felinas que sólo podemos identificar quienes tenemos el lujo de compartir la vida con ellos. Su amor por las cajas, el árbol de navidad, el papel higiénico, el olor en nuestra ropa y el desarrollado sentido del olfato felino, el veterinario, entre otros temas.
La edición es un lujo e incluye fotos alusivas al tema del poema en cuestión.
Sólo recomendable para cat lovers.


No se puede leer La dama de las camelias sin suspirar. Además de los suspiros, es probable que en las últimas páginas se les piante un lagrimón en pleno transporte público camino al trabajo. Ambientada en París a mediados del siglo XIX, La dama de las camelias comienza con el funeral de Marguerite Gautier, la cortesana que da nombre a la novela, y su romance con el joven burgués Armand Duval, uno de los narradores de esta historia que se enmarca entre el Romanticismo y el Realismo. 
Si quieren leer más al respecto, pueden volver al post alusivo ACÁ.
Y si quieren suspirar, lloriquear y patalear por la muerte de Margarita, están habilitados.
Yo ya lo hice.


Algo pasa cuando sabés que estás leyendo la obra maestra del Rey. Las mil y pico de páginas se hacen finitas, el libro no pesa, no es una carga. Es un lujo. Una buena decisión. Se exhibe orgullosa. Más aún si se trata de una edición de las viejas, de esas que ya no se consiguen. It es uno de los mejores libros que leí. No importa el año. Importa leerlo una vez en la vida. Porque no es la historia de un payaso espeluznante que adopta las formas de todos nuestros miedos. Es la historia del fin de la infancia, una reflexión sobre lo que significa crecer, olvidar y la nostalgia por aquella época que no volverá. Este año mencionamos A el desafío IT y después de marcar muchas hojas del elegí ACÁ un fragmento. Fue tan díficil la selección como dejar de leerlo.
Para todos los que leímos esta obra maestra, el premio consuelo es esperar It: capítulo 2, la versión cinéfila de Andy Muschietti, el director argentino que este año logró hacer una brillante adaptación para el cine de la parte 1, la niñez en IT.
Ampliaremos en el balance cinéfilo.


Si quieren tener una idea de cómo llegaron a ser amigos Truman Capote y Nelle Harper Lee tienen que leer True y Nelle. Esta novela está basada en la amistad de estos dos célebres escritores  que se conectaron gracias a un amor compartido por las historias de detectives y siempre se sintieron sapos de otro pozo. Truman, nacido en Nueva Orleans, llega al pueblo de Monroeville, Alabama, un verano en plena Gran Depresión norteamericana. Cree que lo suyo será pasar una temporada en la casa de sus primos mayores pero lo esperan otros planes. Algunos bastante desgraciados, como el abandono al que es sometido por sus padres. Otros mejores, como el inicio de su amistad con Nelle, con quien jugaban a ser Sherlock Holmes y Watson para resolver algunos misterios del pueblo. De hecho, algunos de los incidentes vividos formaron la base de Matar a un ruiseñor, la novela que le otorgara a Harper Lee el Pulitzer y la categoría de clásico de la literatura norteamericana.
A pesar del bulling, es lindo leer sobre la elegancia de Capote y la chica ruda de pueblo que cuida a su amigo. Además, el autor nos ubica en tiempo y espacio y entremezcla la historia con algunos acontecimientos históricos norteamericanos; la gran Depresión, el racismo, la presencia del Ku Klux Klan.
A pesar de la portada infantil, True y Nelle vale tanto para teens como para adultos, o bien para niños con ánimo de convertirse en detectives.


Así como defiendo las novedades literarias de Nothomb ahora le toca el turno a Tamaro, otra de mis protegidas. Lo de Tamaro es pura delicadeza, es su amor por la naturaleza, los animales. Si su literatura fuera una música sería un vals. Toda esta delicadeza mencionada está presente en El gran árbol, una fábula con mensaje de superación. La historia de un abeto que por determinadas circunstancias que no voy a spoilear será arrancado de su lugar de crecimiento y deberá aprender cómo es la vida fuera del entorno del bosque. Su amiga, la ardilla Crik, es quien interviene ante la crisis por su amigo abeto, al que no sólo le une una relación de amistad sino que también ese abeto es su hogar. 
Si ya el diseño de su portada es un hermosor, imaginen su contenido.



Cuando empecé a leer Escucha mi voz, las mesas de novedades de las librerías exhibían La tigresa y el acróbata, la última novela de Susanna Tamaro. Para no empacharme de Tamaro, decidí ir con calma. Me comí los codos, intenté no circular por librerías y reservarme un momento futuro para la novedad y aceptar que tenía entre mis manos la continuación de esta novela preciosa que hizo famosa a Tamaro llamada Donde el corazón te lleve. Pero creo que perdí el tiempo porque Escucha mi voz, muy a mi pesar, confirma la teoría de "segundas partes nunca fueron buenas". Así como el primer libro nos habla amorosamente de esa abuela, en la segunda, la historia se centra en la nieta, en Marta y su regreso a la casa de Trieste donde creció allí con su nonna que ya está enferma.
En Escucha mi voz, Marta recupera su historia familiar entre cartas y cuadernos olvidados en un desván, pero es un libro forzado, hecho con la intención de conmover y no lo logra. Convengamos que la Marta no ayuda en la tarea. Es un personaje que no genera ninguna empatía, es fría e insoportable. Y mucho más si se tiene en cuenta ese amor incondicional de la abuela. Nos da bastante bronca que eso pase, sin embargo, no lo suficiente como para tachar de nuestra lista de favoritos a Tamaro. 
La historia de La tigresa y el acróbata será de los primeros libros que lea en 2018.
Ya saben, si son de los que amaron Donde el corazón te lleve, quédense con eso. No rompan el hechizo. 



Porque este año también hubo espacio para la chik lit. Buena y mala. Empecemos por lo malo y dejemos la frutilla del postre para el final.
Sábados de super acción tiene un buen título, una portada simpática pero un contenido olvidable.  En este barrio ya contamos ACÁ de qué va la chik lit, pero repasemos algunos puntos importantes. Toda historia que se precie de chik lit debe tener una mujer independiente, entre 30 y 40 años, un poco torpe pero con glamour. Le gusta la moda, los tragos y siempre está a dieta y en la búsqueda del hombre ideal, pero sobre todo, para que este tipo de novelas funcione debe tener mucho humor. La chica en cuestión nos tiene que caer bien, al estilo Bridget Jones. No acepten menos que una Miss Jones. Y todo ésto no pasa en la novela de Schulman. Lo siento, pero no. 
No llegué tarde al chik lit, ni se trata que leo a destiempo cosas que ya no van. Pero cuando algo es malo, se notan los hilos y no va.



Y ahora sí, la frutilla del postre. Mañana lo dejo ya fue reseñado y será recordada por las risas espontáneas en salas de espera de consultorios, en cafecitos y en transporte público. Que un libro te haga reír vale oro. Y si encima, con la compra de este libro, hiciste una obra de bien para un grupo proteccionista, es un tesoro. La novela del francés Legardinier, cuenta el cambio de vida de Julie, una chica que un buen día se harta de trabajar para una corporación y cuelga todo para ir a trabajar en la panadería de su barrio, en París. Al mismo tiempo, conoce a su vecinito de edificio, un hombre enigmático de apellido ridículo que se convertirá en su obsesión. 
Así se escribe chik lit.
Si lo encuentran, no se lo pierdan.




Leer Japón. Una vez más. A esta altura, tengo que habilitar un sector de mi biblioteca solamente para literatura nipona. Nunca voy a cansarme de leer y conocer autores orientales y por favor, nada de Murakami, para este barrio, el falso japo. Me atrevo a decir, tan farsante como la "reina del orden", Marie Kondo. Hecha esta aclaración, si son de los que valoran los detalles preciosistas, lean literatura japo. Son tristes, por supuesto, pero valen cada una de nuestras lágrimas por su belleza poética.
A cuerpo de gato no es la excepción y fue otro de los libros del año.
Es una crónica de viaje con gatito incluido, en la que Nana junto a su humano conocen mucha gente y hermosos lugares, al mismo tiempo que es un viaje de regresión al pasado de Satoru.
Además, A cuerpo de gato cuyo título original es Crónicas de un gato viajero es una de esas novelas donde los gatos hablan nuestro idioma, una de las mayores fantasías de todos los que tenemos gatos.
Fue el libro más marcado y subrayado del año y uno de mis favoritos de hoy y siempre. 


Quería terminar el año con este libro y cerrar este balance con él, porque aunque todavía no lo terminé es algo que sucederá en los próximos días. Mairal escribe libros que se leen en un rato. Es ingrato porque uno no quiere que se termine pero a la vez no se puede soltar. Soy su fan y este barrio, y ciertas vecinitas lo saben y pueden dar fe de ello. Lo escuché en confesionarios, en lecturas varias, en museos, leyendo pornosonetos como Ramón Paz o ensayos como los de Maniobras de evasión.
Hay columnas sobre un campamento en Maschwitz, un accidente en omnibus en Jujuy, el desinterés por el fútbol y el trasfondo disparatado de ganar el Premio Clarín de novela hace unos años por Una noche con Sabrina Love.
Hasta ahora es divertido y lo dosifico a discreción mientras husmeo un poquito en su vida literaria y no literaria también. 
La objetividad? 
No sé, la dejé en algún lado que ya ni recuerdo. 

Después de tantos años de balances literarios, espero hayan podido rescatar algún recomendado.
Yo me llevo muchos libros marcados y otros bien olvidados.
Gracias por leer.
Fue un gusto.

Si nos dan los tiempos, nos reencontramos el viernes con balance cinéfilo! 

08 diciembre, 2017

Navidad en el aire


Como cada 8 de diciembre, el barrio se toma un descanso y prepara el nido con amor para recibir todo lo bueno y lindo que nos trae la Navidad.

Seguimos balanceando el próximo martes, vecinitos.

05 diciembre, 2017

Balance 2017: Todas aman

Es tiempo de balances.
Se termina el año, se termina el blog y los balances recién empiezan.
Hay que escribir sobre la mejor serie, la mejor película y el mejor libro del 2017, pero antes es preciso balancear sobre una de las secciones estrella del barrio.
Nunca pensé que lo sería, pero gracias a ciertas herramientas estadísticas que suministra la plataforma, la sección Todas aman fue una bomba, pero sobre todo no se dan una idea lo divertido que fue escribir sobre cada uno de ellos y que gustara tanto.
Me atrevo a decir, palabras más palabras menos, que con cualquiera de estos hombres podríamos sobrevivir un ataque zombi, naufragar en una isla desierta o soportar las consecuencias de un desastre natural.
Por primera y única vez en la historia de este blog, las invito a repasar en no más de tres a cinco líneas por qué estos doce hombres en pugna ocuparon un espacio en el barrio y en el corazón de tantas vecinitas. 

Importante: Presten atención al orden en el que aparecen. No es aleatorio, sino que corresponde a la mayor cantidad de vistas obtenidas en el blog.



James McAvoy

Sorpresa total. El post sobre el irlandés McAvoy fue el más leído de la sección Todas aman. Pueden o no estar de acuerdo, pueden indignarse, patalear y creer que hubo fraude, pero no. La vecinita y blogger no mienten. Hay algo de este muchacho que evidentemente nos vuelve locas a muchas. En o personal, soy fan de Wanted, espero la continuación de Split y les dejo envuelto con moño de regalo todo lo vinculado a los X-Men. Si quieren volver a leer sobre el hombre más leído en la historia de este blog, vayan ACÁ. 

Bruce Willis

Este es el post que leíste vos, tu novio, tu hermana, tu mamá, tu tía, tu abuela y tu vecina. Me atrevo a decir que no hay nadie en este mundo que no ame a Bruno. Y aunque los años pasen y podamos acostumbrarnos a otras caras en películas de acción, Willis es irremplazable. Es fuerte, es encantador, es músico, es tan duro de matar y tan fácil de amar. Le arrebataron el primer puesto sólo por tres puntos, pero es un ganador nato. Si quieren repasar por qué, vayan ACÁ.

Luke Evans

Tal como dijimos ACÁ, Luke Evans es el tapado de esta sección. En el vecinito, nos encanta descubrir nuevos talentos y Evans calificó como Drácula, como Mosquetero y como Gastón, uno de los mejores villanos del cine en la nueva versión de La Bella y la Bestia que muy pronto reseñaremos en el balance cinéfilo. Si la vecinita entregara premios, Evans se llevaría el de revelación masculina. No hay que perderlo de vista. Es una joya a cuidar. 

Jake Gyllenhaal

Cuando escribí sobre Jake Gyllenhaal creí que nadie lo conocía, que a nadie le gustaba, pero sí tenía claro que a mi me gustaba lo suficiente para escribir sobre su vida, sus aciertos cinéfilos y sus bodrios (que no son tantos). Resultó que el día previo al post, al anunciar que Gyllenhaal era el elegido, una procesión de vecinitas ardía en agradecimientos varios la decisión de haberlo incluido en la sección hot del blog. Gyllenhaal genera eso y un montón de cosas inconfesables. Hablar de él en cinco líneas es un crimen. Repasen ACÁ la versión completa de mi favorito y el de muchas vecinitas.


Robert Downey Jr.

Había que hablar de chicos malos. Antes de calzarse su traje de acero, este hombre supo enamorar a la triste Ally McBeal y a nosotras, claro. Robert Downey Jr. fue el quinto hombre más leído en la historia del blog, pero amado desde siempre, con todo su desborde, sus anteojos de colores y sus trajes brillantes. Y si nos canta de nuevo Every breath you take junto a Sting no hay cosa que no podamos perdonarle. Si quieren ver esa escena imperdible y leer sobre el hombre de acero, vuelvan ACÁ. 


Hugh Jackman


Que alguien me explique por qué Jackman nunca fue Bond, James Bond. Teniendo todo para hacerlo, en lugar de representar al famoso agente del servicio secreto de inteligencia británico, Jackman afiló las cuchillas y se convirtió en un superhéroe de Marvel. La vecinita prefirió rescatar una parte más amorosa y naif de su filmografía. ACÁ pueden repasar las elegidas. De Australia con amor.


George Clooney

Aunque ya casi no aparezca en la pantalla grande y se dedique a producir, dirigir y en sus ratos libres a denunciar a Trump, la carrera del gran George es tan única como él. Clooney fue el único en esta sección que tuvo ACÁ su carta de cumpleaños y fue protagonista de 10 buenas razones para ver Los Descendientes y otras 10 buenas razones para ver Un día muy especial. Que nos venda relojes, café en cápsulas o películas comprometidas. Clooney es carisma, elegancia y belleza. Por los siglos de los siglos. Amén. 


Ryan Gosling


Estoy segura que Gosling se la cree y tiene razón. Es lindo. Muy. Tanto que todo le queda bien. No hablemos de sus abdominales y de la escena genial de Dirty Dancing en Crazy stupid love. Hablemos de él en Diario de una pasión bajo la lluvia. Hablemos de su amor a primera vista en Blue Valentine.  Hablemos de su campera en Drive, de su rubio platinado en The place beyond the pines y este año, por si nos faltaba algo, lo vimos bailar tap y lo comprobamos: es perfecto. Hace bien en creersela. Lo perdonamos. ACÁ sólo pudimos hablar de su amor por su perrito adoptado de refugio y de la famosa escena con Emma Stone. Volveríamos a hablar siempre de Gosling. Es una de nuestras fuentes de inspiración favoritas.


Paul Rudd

El chico tierno y divertido del blog. El primero, el que inauguró esta sección. Quizá, hoy todas le debemos un poco a él. No estaríamos balanceando el Todas aman si no hubiera sido por Paul Rudd. 
Así que si quieren volver a leer cómo y con quién empezó toda esta historia vayan ACÁ.
Eternas gracias al bello Rudd.

Joaquin Phoenix

Su rareza, su labio partido, sus ojos azules. Nos gusta Phoenix. Sabemos que está roto y un poco loco, pero eso no invalida su lugar  bien merecido en el Todas aman.  Lo más curioso es que Phoenix no necesita fingir para ganarse su lugar. Ni siquiera aplica en los estereotipos. Es bajito, tiene panza, lejos está de ser atlético, no es el típico ganador, más bien, todo lo contrario. Y sin embargo, acá está. Si quieren repasar por qué se ganó un espacio en este blog, vayan ACÁ.

Jesse Eisenberg

Porque así como escribimos sobre la belleza insolente de Clooney, la rareza de Phoenix y la ternura de Rudd, también tenía que escribir sobre un feo lindo. Todas las vecinitas tenemos uno. Jesse Eisenberg es el elegido de este barrio y quien se encargó de cerrar la puerta de esta sección ACÁ.

Llegamos al final del primer balance de este 2017.
Espero les haya gustado y desde ya la vecinita recibe futuras sugerencias para ampliar en un futuro esta sección.

Nos reencontramos el viernes!

01 diciembre, 2017

Ya me acostumbraste


Al lector hay que darle todos los estímulos en la superficie y que él descubra el mar de fondo.
(Pedro Mairal, Noviembre 2017)


Porque hay costumbres que nunca deben perderse.
Ir a escuchar a Pedro Mairal es una de ellas.
A partir del martes empezamos a balancear.
Hoy, todavía, nos dura la alegría de volver a escuchar a uno de los escritores favoritos  de este barrio.

Nota: se agradece la colaboración fotográfica de una vecinita amiga del barrio.

28 noviembre, 2017

10 Lecciones cinéfilas

Porque el cine no sólo entretiene, también educa y deja lecciones cinéfilas.
Algunas del dream team que leerán a continuación fueron reseñadas en posteos anteriores. Otras, en cambio, auguran un lugar futuro en la nube. Mientras tanto, vale la pena citarlas y homenajearlas porque todas me enseñaron cosas importantes de la vida. Buenas y malas, como debe ser.
Lo que sigue a continuación no es un balance, es sólo un recorte caprichoso escorpiano, mi selección de imperdibles.
Pasen y lean!


Te deprimes cuando engordas o cuando llueve mucho. Te pones triste, eso es todo. De repente, uno tiene miedo y no sabe por qué. Cuando me siento así, lo único que me ayuda es subirme a un taxi e ir a Tiffany's. Me calma los nervios enseguida. Es tan silencioso y soberbio. Allí no puede ocurrir nada malo. Si encontrara un lugar que me hiciera sentir como Tiffany's entonces compraría muebles y le daría un nombre al gato.

Desayuno en Tiffany's, Blake Edwards

Desayuno en Tiffany's es la película que toda vecinita debe ver no una vez en la vida...mil veces. Nunca podré aburrirme de Audrey Hepburn, del romance, de New York y de ese gato sin nombre que abandona bajo la lluvia. No quisiera spoilear nada pero por suerte, hay rescate. Felino y humano. Y toda la secuencia, aunque dramática, es tan hermosa como oír a la Hepburn cantar Moonriver desde el marco de su ventana.

(Moonriver ganó el Oscar como Mejor canción en una película y también se llevó el de Mejor banda sonora)

- Te conté dos historias sobre lo que pasó en el Océano. Ninguna explica qué causó que el barco se hundiera y nadie puede probar cuál historia es verdadera y cuál no.  En ambas historias, el barco se hunde, mi familia muere y yo sufro. Entonces, ¿qué historia prefieres?
- La que tiene al tigre. Esa es la mejor historia.
- Gracias. Y así es con Dios.

Life of Pi, Ang Lee

Life of Pi es una obra descomunal, un despliegue visual que no pueden pasar por alto. Mucho menos si detrás está el ojo oriental de Ang Lee. Es cierto, este barrio es fan de su cine pero además Life of Pi está llena de lecciones. Ya no importa si son cinéfilas ni tampoco importa qué religión profesen o sigan. Quizá, Life of Pi se convierta en su nueva religión y aprendan a sobrevivir en un bote con un tigre de Bengala como compañero de ruta. Mi compromiso de hablar largo y tendido sobre la historia de Pi y el tigre Richard Parker sigue pendiente. Y mi amor por ella, intacto. Aunque llore como una condenada cada vez que decida verla.

(Ang Lee ganó el Oscar como Mejor Director por Life of Pi. Además, se llevó la estatuilla dorada por su fotografía, efectos visuales y banda sonora)


Cuando el perro muerde, cuando la abeja pica,
Cuando me siento triste,
Simplemente recuerdo mis cosas favoritas
Y luego no me siento tan mal.

The sound of music, Robert Wise

Aflojemos con el llanto. Al menos, por una escena. ÉSTA escena.
The sound of music, también conocida como La novicia rebelde, es obligatoria y envejece bien. Se disfruta más con el paso de los años. La historia de froilan María y el Capitán Von Trapp es tan conocida en el mundo cinéfilo que voy a hacer de cuenta que todos la vieron. La foto que ilustra este breve post es una de mis favoritas. Asustados por la tormenta, el piberío del Capitán Von Trapp ahuyenta sus temores cantando sobre sus cosas favoritas. La canción en cuestión, My favorite things, enumera cosas ñoñas y adorables como los bigotes de los gatitos, mitones de lana calentitos, paquetes envueltos en papel marrón atados con cuerdas y los inviernos blancos que se derriten en primavera, entre otras cosas. ACÁ pueden revisitar el post cuando la vecinita habló de esta escena en particular. Hoy, era inevitable volver a ella e incluirla en este decálogo. 
Además, creo que es una linda idea hacer una lista de sus cosas favoritas.
Teman o no a las tormentas.

(The sound of music arrasó en los Oscar. Se llevó el de Mejor Película, Mejor Director, Mejor banda sonora, Mejor montaje, Mejor sonido)


Con un poco de suerte, el año próximo estaré saliendo con alguna de estas chicas. Pero por ahora, déjame decir fuera de cualquier esperanza, y sólo por ser Navidad, (y en Navidad uno dice la verdad) que para mi eres perfecta y mi desgastado corazón te amará hasta que te veas así.
Feliz Navidad.

Love actually, Richard Curtis

El cine nos regala escenas perfectas. Ésta es una de ellas.
Me atrevo a decir que Realmente amor (Love actually) tiene una de las mejores declaraciones de amor. (La otra es: Simplemente soy una chica, pidiéndole a un chico que la ame - Notting Hill)
Lo que hace el actor Andrew Lincoln, con sus carteles y el collage es tierno, adorable, gracioso y amoroso. Conmueve tanto a hombres como a mujeres. Nadie puede resistirse a esos carteles, con ese villancico de fondo, y la mirada de amor de Andrew. Bueno, nadie no. Aparentemente, la escuálida Keira  no tiene corazón. Un motivo más para boxearla y no quererla.
Es cierto que ya mencioné la escena de los carteles ACÁ y ACÁ también, cuando hablé sobre 10 razones para ver esta película, pero nunca es demasiado.
Siempre tenemos ganas de Love actually. 
Siempre vamos a tener ganas de ver bailar al Primer Ministro y de volver a llorar con Emma y su disco de Joni Mitchell.
Pero sobre todas las cosas, siempre vamos a buscar la excusa perfecta para ver la repetición asegurada por el canal de aire, la tarde del 25 de Diciembre.



Era uno de esos días en que está a punto de nevar y el aire está cargado de electricidad. Y esa bolsa está bailando conmigo, como un niño pidiendo jugar, durante quince minutos. Ese día descubrí que existe vida bajo las cosas y una fuerza increíblemente benévola que me hacía comprender que no hay razón para tener miedo. Jamás. El video es una triste excusa, lo sé, pero me ayuda a recordarlo. Necesito recordar, a veces, que hay tanta belleza en el mundo que siento que no lo voy a poder aguantar y mi corazón va a explotar.

American beauty, Sam Mendes



El año que se estrenó Belleza americana era la favorita de los Oscar. Y también era mi favorita. A veces, hay coincidencia. Y hablando de coincidencias, estoy segura que muchos vecinitos van a darme la razón cuando diga que la escena de la bolsita es una de las mejores de la película de Sam Mendes. Es hipnótica y deja huella porque al día de hoy, y a pesar del paso del tiempo, cada vez que veo flotar una bolsita recuerdo esta escena. 
Podríamos hablar de muchas escenas, pero me quedo con ésta y con la idea de la belleza de las cosas de la vida. Aún cuando la película aborda una sucesión de desastres, los últimos cinco minutos es una enumeración de esa belleza que ya no es americana, es universal.

(Tal como estaba previsto, en el año 2000, Belleza americana cosechó estatuillas doradas. Se llevó el Oscar a la Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guión Original y Mejor Actor a Kevin Spacey)




Cuanto más sepas quién eres y lo que quieres, menos permites que las cosas te alteren.

Lost in Traslation, Sofia Coppola



Quizá no hablé de esta película pero sí de mi amor fanático por el cine de la hija de Francis Ford Coppola. Esta película es ese amor total que siento por las tierras niponas y su cultura. Es sobre la soledad, la comunicación o la falta de ella y la supervivencia en un entorno tan alienante y a la vez tan fascinante como Tokio.
Y además, está Bill Murray para hacer tu vida mejor.
 Una de mis películas cabeceras. Forever and ever.


(Sofía Coppola ganó el Oscar al Mejor Guión original)



El hombre que dijo "Preferiría ser afortunado que bueno" tenía una profunda perspectiva de la vida. La gente teme reconocer qué parte tan grande de la vida depende de la suerte. Da miedo pensar que sea tanto sobre lo que no tenemos control. Hay momentos en un partido en el que la pelota alcanza a pegar en la red, y por una décima de segundo puede seguir su trayectoria o bien caer hacia atrás. Con un poco de suerte, sigue su trayectoria y ganas. O tal vez no y pierdes.

Match Point, Woody Allen



Woody Allen venía de hacer películas menores como Melinda y Melinda y La vida y todo lo demás, hasta que llegó Match Point y rompió esa racha. Con la frase citada arriba en la voz en off del protagonista, ópera de fondo, y la secuencia inicial de la pelota de tenis a punto de convertirse en ese momento del juego que da nombre a la película, cuestiona metafóricamente la suerte y el azar. Y con eso solamente capturó toda nuestra atención.
Es un preámbulo auspicioso y soberbio que no decae. El entorno es elegante, los diálogos geniales y el casting impecable. Eso no es ninguna novedad porque sabemos que el viejo Allen maneja esos hilos a la perfección. Lo interesante es la filosofía del crimen y el castigo, la tragedia a lo Shakespeare con un final que retoma la metáfora inicial para explicar la cuota de azar que también está presente en la justicia, el miedo que produce la falta de control, y esa escena terrible de la foto, cuando Scarlett se le aparece en la puerta de la empresa a los gritos, reclamando que el protagonista se haga cargo de sus faltas, de sus errores y de todas las mentiras prometidas.
La mentira no es la que va. 
Nunca puede ser la solución.
Apesta. 
En Match Point y en la vida. 
Siempre.
Sépanlo.



No dejes que nadie defina tus límites por el lugar del que vienes. Tu único límite es tu alma.

Ratatouille, Brad Bird

La historia de la ratita cocinera es esa película adorable que siempre nos da hambre, ganas de París y renueva nuestros sueños. Porque como dicen en la peli: Cualquiera puede cocinar. 
Aunque no crean suficiente en esta máxima, sí crean en sus sueños. Aún cuando estén más cerca del torpe chico Lingüini que de la sofisticación del chefcito Remy.

(Ratatouille ganó el Oscar a Mejor Película animada)

Lo curioso de esta forma de comunicación es que es más probable hablar de nada que de algo, pero sólo quería decir que para mi, toda esta nada ha significado más que muchos algo.

Tienes un email, Nora Ephron

¿Cómo no íbamos a incluir una lección cinéfila de nuestra hada madrina? Tienes un email es perfecta, casi tanto como Insomnes en Seattle, pero esta escena de la visita inesperada del villano Joe F-O-X que sacó del negocio a nuestra heroína, Kathleen Kelly, es una de mis preferidas.
Ella ya vendió todo. Se quedó sin su negocio adorable. Está resfriada y todavía no sabe qué va a hacer de su vida. Él le cae de sorpresa en su casa e intenta ser su amigo. Le lleva margaritas y eso suma. Él ya sabe todo de ella porque aunque en la vida real sean enemigos, en la vida virtual sucede todo lo contrario, sólo que Kathleen todavía no lo sabe. La idea es que ella, así de resfriada, estaría hecha un desastre, pero no. Su cara, ese corte de pelo y sus mohines nos dicen lo contrario. Todas nosotras quisiéramos estar así cuando nos resfriamos. Y Joe Fox, por primera vez y en mucho tiempo, le dice cosas amables, le lleva las flores, le prepara un té, la arropa y le dice que se cuide, que sería una pena no ver Nueva York en primavera.
Amor.
Sólo eso.
Amor por Ephron y por ellos dos. 



El mundo no se divide entre buenas personas y mortífagos. Todos tenemos luz y oscuridad en nuestro interior. Lo que importa son los caminos que tomamos, eso somos en realidad.

Harry Potter y la Orden del Fenix

Cierro con Potter, the boy who lived.  Así, tal cual como empezaba el libro. Desde ese primer momento amamos su historia y años más tarde cada una de sus adaptaciones cinéfilas. 
Pobre de aquel que crea que las de Potter son historias para niños.
Arriba, una frase de muestra y una foto única para recordar de paso al inolvidable Alan Rickman o Profesor Snape.

Hasta el viernes, vecinitos!

21 noviembre, 2017

10 buenas razones para ver: Las confesiones del Señor Schmidt


No estoy tan segura si About Schmidt será la última película reseñada en esta sección. Nos queda un mes para el cierre y quizá una película navideña podría infiltrarse entre balances cinéfilos y seriales, pero de algo sí estoy segura: las películas de Alexander Payne me pueden y About Schmidt es una de mis favoritas. Por eso, sin dar muchas vueltas ni explicaciones al respecto ocupa su lugar dentro del reinado 2017.

Warren Schmidt tiene 66 años y está en un momento clave de su vida. Acaba de jubilarse de la compañía de seguros para la que trabajaba y se siente perdido con su vida, con su tiempo libre, en la diaria con su esposa después de 42 años de casados. Además, Jeannie, su única hija, está a punto de casarse con un hombre que él desprecia. Un incidente desgraciado y repentino que no pienso spoilear lo motivará a realizar un viaje de autoconocimiento. Su destino final es Denver, donde vive su hija, unos días previos antes de la boda. Durante el viaje, Warren compartirá sus pensamientos por escrito con un inesperado amigo, Ndugu, un chico huérfano de Tanzania, el cual patrocina a través de una ONG. A través del intercambio postal, Warren empezará a verse y a ver la vida que ha llevado.

Vecinitos, no les traigo una comedia ni tampoco una tragedia griega. Les traigo una película fundamental.
Pasen y lean:

10 buenas razones para ver:
Las confesiones del Sr. Schmidt


  1. El director. Lo dije en posteos anteriores y no me canso de repetirlo: Alexander Payne es un genio en el arte de retratar personajes antipáticos, difíciles, jodidos. Pasó en La elección, en Nebraska, en Entre copas, en Los descendientes y también con Warren Schmidt. Es su marca, pero también se encarga de agregar una cuota importante de absurdo en sus historias y se agradece, porque si ven una de Payne tienen que estar preparados. En sus películas no hay efectos especiales ni historias imposibles. Es la vida. La fuckin life. Con lo bueno y lo no tan bueno. De eso se trata.
  2. Jack Nicholson. Les puede gustar más o menos. Pueden pensar que es un desagradable o un genio, pero nadie puede negar que Nicholson es un peso pesado y sus películas una clara muestra de ello. En About Schmidt lo vemos perdido, desorientado con su tiempo libre de jubilado. Llena crucigramas, se levanta antes que suene el despertador aunque ya no tenga que ir a trabajar, intenta aparentar cierta comodidad que no existe, pero no importa el ámbito o la situación, Warren hace un esfuerzo. Esa es la palabra. Cada vez que se enfrente a compartir un momento con la familia del novio de su hija, ante los rechazos de su propia hija, cada vez que escribe cartas para el chico que patrocina en Tanzania, y hasta cuando se entere de una traición de juventud de su mejor amigo. Schmidt tendrá lo suyo pero lo intenta. Y eso es lo que vale.
  3. June Squibb. Una de las actrices fetiches del director. Participó en Nebraska y en About Schmidt y siempre es genial, pero es importante la mano del director. El ejemplo más claro es su desaprovechada participación en una pésima película de Navidad que reseñamos ACÁ y su luminosa aparición en la serie Girls. La viejita Squibb es genial siempre pero, por favor, no la desaprovechen.  En About Schmidt es dominante, es quien decide en el matrimonio, quien toma la palabra y también quien alienta a su marido en su nueva etapa como jubilado. La escena que lo espera en la super casa rodante con el desayuno es tierna, amorosa, única. La amo.
  4. Road movie. El viaje de autoconocimiento es un clásico de Payne y nunca nos aburre. Al contrario, lo esperamos. Warren Schmidt se sube a su supervan y recorre varios estados hasta llegar a Denver. Pasa por Kansas y vuelve a la universidad donde estudió y también por la casa donde vivió en su infancia, hoy, una tienda de neumáticos. A veces, sus paradas son en lugares lindos, con un lago de fondo. Otras, en lugares inhóspitos donde se siente el frío, la humedad, la soledad. Durante el recorrido, siempre está su voz en off. Es el relato de sus cartas al pequeño huérfano de Tanzania. Le cuenta sobre su viaje y los planes que surgen en el camino. A veces, miente o pasa por alto detalles dolorosos, como el rechazo de su hija ante la llegada repentina de su padre. A pesar del tema en cuestión, en Los descendientes el viaje era más fácil de ver porque transcurría en un lugar como Hawaii, donde siempre había un espacio de calidez como la playa o un barcito con unos tipos y sus ukeleles. Y sí, además estaba Clooney que siempre suma. En About Schmidt ésto no pasa. El viaje es más crudo. Hace frío, Schmidt viaja solo hacia un lugar y una situación (el casamiento de su hija) que rechaza. Y además, hay un plano donde ve la tristeza del traslado de unas vacas hacia su muerte. Si quieren llorar, ese es uno de los momentos para hacerlo. 
  5.  La familia del novio. A la cabeza, Kathy Bates. Ya sea como una loca desquiciada en Misery (inolvidable) o acá, como Roberta, la mamá del novio, Kathy Bates es lo más. Roberta es una mujer con varios matrimonios encima, medio hippie, liberal que nada tiene en común con Warren, excepto el parentesco que está pronto a suceder. Su hijo Randall, el novio de Jeannie, es ese amigo que Julia Roberts quería recuperar en La boda de mi mejor amigo. Irreconocible con pelo largo con colita y bigote horroroso, se dedica a vender colchones de agua y según Schmidt, es un tipo mediocre para su niña mimada que recibió la mejor educación y en su tiempo extracurricular practicaba equitación y violín. Todas las escenas de comilonas con la familia del novio, previas al casamiento, son bizarras y ayudan a sortear el drama detrás. 
  6. La casa rodante. Una confesión puramente personal: amo las casas rodantes. Hay una escena en la que Schmidt para en una especie de camping para casitas rodantes, y dicen que se trata de una Adventurer de 10 metros. No se en verdad existe este modelo pero sí podría vivir en una de esas, o al menos, hacer un lindo viaje. Es hermosa y tenía que estar en este decálogo por impresionante. 
  7. La escena de la estrella fugaz. Una escena de esas confesionales que los hará llorar a quienes tienen el lagrimal flojo. Schmidt lanza la pregunta al universo. Desde el techo de su camioneta, mira al cielo pensando en su mujer y le dice ¿Qué pensabas realmente de mi en el fondo? Era yo el hombre con el que de verdad querías estar? O te decepcionaba y eras demasiado buena para demostrarlo?  Dice más cosas, pide perdón, está abrigado con una manta, con unas velitas y unas figuras de porcelana como testigos. Desde ese cielo estrellado pide una respuesta y la estrella fugaz responde. Cuando amanece, se siente un hombre nuevo. No sabemos si es tan así, pero sí es una escena nocturna perfecta.
  8. La escena del brindis. A pesar de los intentos fallidos, en About Schmidt se celebra la boda y como es habitual, hay una escena de brindis. Todos nosotros, espectadores, pensamos que va a ser un desastre, pero no. Es otra de esas escenas únicas que nos regala el director. Quizá, a esta altura se hayan dado cuenta que About Schmidt es una película para llorar y sí, van a llorar. Cuando Schmidt diga su speech en el casamiento de su hija van a sentir ese nudo en la garganta, van a pensar en el camino recorrido, en ese padre que acaba de ver algo que no quería pero lo acepta porque se trata de la felicidad de Jeannie, en todo lo que perdió, lo que descubrió en su viaje y también lo que ganó.     
  9. El intercambio postal con Ndugu. Además del viaje como elemento transformador, About Schmidt suma el hecho romántico y nostálgico de un intercambio postal. Al principio, las cartas de Warren son prueba y error, pero después de un tiempo - tal como su historia - las letras fluyen. Mientras conduce, la voz en off de Nicholson nos relata cada una de las cartas que le escribe a Ndugu. Con mucho humor y humanidad, Schmidt le cuenta a Ndugu todo lo que ve, todo lo que siente. Las palabras brotan con una fluidez que le encantaría haber tenido con su mujer y con  su hija. Todo lo que no puede decirles a ellas se lo dice a un chico huéfano, en el otro lado del mundo, a través de una carta y un aporte económico mensual.
  10. El final. Los finales no se spoilean pero el viaje termina, y si vienen acumulando ganas de llorar con la escena de la estrella fugaz, el brindis y algún otro acontecimiento no mencionado en el post, acá tienen la frutilla del postre: la escena final. Estoy segura que la gente más sensible que pasa por este barrio va a derramar unas lágrimas. "Tengo que aprovechar al máximo el tiempo que me queda" dice Schmidt en una escena. De eso se trata. Nos lo dice Nicholson y uno de los directores favoritos de este barrio.

About Schmidt es una película del año 2002 y su director fue Alexander Payne, quien ganó el Globo de Oro a Mejor Guión y Jack Nicholson ganó como Mejor Actor en Drama. Además, Kathy Bates y Nicholson fueron nominados en los Premios Oscar como Mejor actriz de reparto y Mejor actor respectivamente.

17 noviembre, 2017

Una nueva vuelta al sol


Tres deseos.

Que me llame Jake Gyllenhaal.
Que me invite a salir.
Que seamos felices y comamos perdices.

Mientras espero la llamada de Gyllenhaal, hago un alto y pido mis tres deseos verdaderos. 
Claros, precisos, sentidos, auténticos.
Cierro fuerte los ojos para pedirlos pero se que están más abiertos que nunca.
Eso sólo ya es un excelente regalo.

Me fui a festejar, vecinitos.
Feliz finde!

14 noviembre, 2017

El día que me enamoré del cine


Para la mejor vecinita del mundo que me llevó desde tan temprano al cine. 
Y aunque no lea este blog, para Spielberg con cariño.

Cuando tenía 6 años mi mamá me enseñó, entre tantas otras cosas, a ser del palo de E.T., el extraterrestre. A través de su amor por el cine y en particular, con esta película, se encargó de mostrarme que hay gente buena como Elliot dispuesta a ayudarte, a enseñarte, e incluso si es preciso y aunque duela el alma, la gente como Elliot es capaz de acompañarte a tomar la nave que te llevará de vuelta a casa.
Este blog se lleva mucha tarea para el hogar, muchos temas pendientes por escribir, pero no E.T. Y  aunque siempre supe que en algún momento iba a escribir sobre esta gloria ochentosa, el momento es ahora, en pleno reinado del escorpión y durante esta semana; la de mi cumpleaños.
Así de importante es E.T. para este blog, para este barrio, para esta vecinita y por supuesto, para muchos vecinitos fans de esta película y de Spielberg en todo el mundo.

La primera vez que entré a un cine fue en brazos de mi mamá en el inolvidable cine Los Ángeles. Con pocos meses de edad y después de un par de intentos fallidos, la tercera fue la vencida. Dicen que la letra con sangre entra y en mi caso, La Cenicienta me enseñó a puro moco y llanto lo suficiente sobre hadas madrinas, príncipes, castillos y zapatitos.
En los papeles, la historia de la fregona y sus hermanastras fue la primer película que vi en mi vida. Y es pura verdad, pero también es verdad esa tarde de un 25 de diciembre de 1982 en el cine Metro; uno de los más lindos cines de Buenos Aires. Estaban proyectando el "tanque" cinematográfico que siempre se estrena entre Navidad y Año Nuevo.
A unos metros del Teatro Colón, en un cine hermoso, formé parte de esa comunidad que lloraba en voz alta y con hipo la partida de un extraterrestre y la tristeza de un niño que se verá afectado con esa pérdida.
Ese tarde supe que algo importante estaba pasando ahí, dentro de esa sala, en la oscuridad.
Ese día nacía mi amor por el cine.
Por el maestro Spielberg.
Y por E.T., en mi recuerdo, la primera película que vi en mi vida.

Una noche cualquiera, una nave extraterrestre aterriza en un bosque. Sus ocupantes exploran la zona hasta que son interrumpidos por voces y pisadas humanas que se acercan. El miedo y el apuro por huir de la situación provocará un escape desorganizado de las criaturas y ET quedará en la Tierra. Indefenso y asustado busca refugio en el garage de una casa donde vive una madre recientemente separada con tres hijos a cargo. Elliot, el hijo del medio, descubrirá al extraterrestre y con paciencia logrará su confianza y amistad.

E.T. cuenta ese vínculo y la conexión de un niño triste (uno de los temas favoritos de Spielberg) con un extraterrestre que busca comunicarse con los suyos para que regresen a buscarlo y así volver a su casa.

Antes de hablar de Elliot, de la mini Drew Barrymore, de la famosa escena de las bicicletas y de ese final lacrimógeno, es importante señalar que E.T. es un clásico y como tal supo envejecer. En realidad nunca envejece porque no hay avance tecnológico ni 3D que le gane al tosco y retro ET de Elliot. Tampoco le hace falta grandes efectos especiales ni baba asquerosa y dientes puntiagudos que maten tripulantes de una nave como en Alien. En E.T. lo tenebroso está dado por los agentes del gobierno vestidos de astronautas, las persecuciones y el ET pálido muriéndose en la orilla de un río. Con estos elementos, Spielberg nos demuestra que no es necesario mostrar los dientes para dar miedo. Toda esa sombra y esa oscuridad alcanza. 
El tono es nostálgico más no deprimente. La fotografía, el guión, el escondite en la habitación de Elliot, el día de Halloween, el secreto de mantener oculto a alguien fascinante y esos hermanos que saben callar, ayudar y sí, también llorar.

Durante dos horas, Spielberg hace lo que quiere con nosotros. Es un gran manipulador emocional. Por un lado, crea un ambiente casi de terror. También puede hacernos sonreír cuando disfraza y emborracha al extraterrestre, y por último nos toca el corazón con ese plano de esa luna inmensa luminosa, esas bicis voladoras y la música de John Williams que contribuye a ponernos la piel de gallina.

¿Cómo no amar entonces Stranger things, la serie de los hermanos Duffer si hay tantos homenajes a ésta y otras grandes obras cinéfilas de los 80?
Entre otras cosas, Stranger things recoge el guante de esa época donde no existía internet ni los smartphones, donde los chicos andan en bicis por la noche y se comunican por handy. Halloween sigue siendo ese gran evento y la que va es contar ese mundo infantil, sus formas de comunicación, de sentir y de conectarse emocionalmente.

E.T., tal como la serie, es para nostálgicos. Va por el corazón, no por el cerebro. Me inspira y hace que añore esa época en la que jugaba con mi vecinita en la puerta de casa hasta altas horas de la noche. Pero sobre todo, E.T. me hace sentir esa niña de 6 años, en esa sala del cine Metro, viendo las lágrimas de mamá, sintiendo las propias correr, y de fondo el sonido de cierres y broches de carteras, en una época en la que los pañuelos eran de tela  y había que sacarlos para llorar la despedida de ET, esa parábola sobre la soledad infantil y el drama de despedir a un amigo que se lleva una plantita y ese pedazo de tu corazón de niño.


E.T, el extraterrestre es una película del año 1982 y fue dirigida por Steven Spielberg. Y sí, también una de las películas del top five de la vecinita de enfrente.

10 noviembre, 2017

La vecinita ama a: Jesse Eisenberg


Si agudizaron la vista habrán notado un sutil cambio de nombre en esta sección: La vecinita ama.
Y es que hoy el clásico Todas aman viene más personal que nunca. Si bien todavía no se qué repercusiones puede llegar a traer este post y con cuántas sorpresas me puedo encontrar, tengo claro que del otro lado de la pantalla no tendré competencia ni habrá una fila de mujeres ardientes en deseo por Jesse Eisenberg.
Son esas cosas raras que nos pasan en la vida, vecinitas.
Un día nació mi amor por este chico que parece hiperquinético, que habla demasiado rápido, que no me gustan los rulos, pero los de él me encantan y la lista podría continuar. Todas tenemos un feo lindo que nos encanta. Además, no todos los hombres son Ryan Gosling o George Clooney, aunque sería lindo.
Teniendo en cuenta que este blog se termina y éste será el último post del Todas aman, es cierto que podría haber cerrado esta sección con una bomba; un Tom Hardy, un Brad Pitt, pero no. Nos gusta encontrar belleza en la rareza.
Eisenberg es el elegido del reinado del escorpión y el que baja la persiana de esta sección.

Repasemos algunos motivos para declararle nuestro amor. 


Ama a los animales y se involucra en la causa por su defensa y sus derechos; colabora con un santuario de rescate de animales de granja; es vegano - claro - y ama a los gatos.
Además de ser actor, es antropólogo y escritor.
Escribe para The New Yorker y hace un tiempo publicó un libro de relatos llamado El besugo me da hipo. Sufre de TOC y se hace cargo en cada entrevista que le preguntan por sus trastornos obsesivos. 
A pesar de venir de una familia donde su madre y su hermana se dedicaron a la cosa más histriónica de la actuación, Jesse siempre sufrió pánico escénico. Es inseguro y se le nota. Ese hablar veloz, ese cuerpo flaco y desgarbado, esos ojos chiquitos que no paran de mirar nos hablan de una ansiedad profunda que somos capaces de diagnosticar sin título de psicología.
Sin embargo, nada de lo que digan puede hacerme cambiar de opinión.
Este barrio ama a Eisenberg, especialmente en estas películas:

The end of the tour

Por favor, vean The end of the tour. No importa si Eisenberg les gusta mucho, poquito o nada. Recomendada especialmente para los que estudiamos periodismo, los que amamos leer y sobre todo, para los que creemos que David Foster Wallace, el último gran novelista norteamericano, se fue demasiado pronto de este mundo. 
The end of the tour es una aproximación a dicho escritor, quien a los 46 años decidió terminar con su vida, pero la película no se encarga de eso, sino de recrear una entrevista de cinco días realizada por David Lipsky (Jesse Eisenberg), periodista de Rolling Stone y fan de la obra del escritor. Durante esos días, el periodista lo acompaña en la gira de presentación del famoso libro La broma infinita. Mientras tanto, conocerá la intimidad de vivir con Foster Wallace (Jason Segel). El amor por sus perros, la televisión, la comida chatarra y su amor platónico por Alanis Morisette. Pero sobre todo, aprenderá su forma de ver la vida. 
La volví a ver hace unos meses, la  volvería a ver mañana y siempre.
Es un hermoso retrato periodístico, literario y cinéfilo.
Además, es la oportunidad de ver a Marshall de How I met your mother en un papel serio, más no solemne. 
No se la pierdan.


Y aunque van a quedar fuera películas tan pochocleras, tan blockbuster que me gustan tanto como Zombieland o la saga de los magos que lo tienen como parte del cast, tengo que elegir y es ahí cuando siento que es preciso y precioso recordar: 

 Cafe Society

No voy a extenderme porque el año pasado ya hice mención y post especial ACÁ sobre esta película, la n°47 de Woody Allen, pero sí vale la pena decir que si les gusta el romance y de paso ver un pintoresco retrato de la década del 30, Cafe Society es la película.
Vean Cafe Society y suspiren.


07 noviembre, 2017

El reinado escorpiano 2017


Noviembre es como el permitido de las dietas, el comodín que salva cualquier mano mala, el feriado puente que viene bien. 
Y también es el mes de nuestro reinado.

Para los que recién se enganchan o necesitan refrescar la memoria, pueden pasar por ACÁ y releer de qué se trata.
No es una sección ni una etiqueta. Es mucho más: es un mes de inmunidad descarada y caprichos blogueros.
El vecinito de enfrente siempre se encargó de escribir lo que le vino en gana sin seguir ninguna moda. A veces, coincidimos con la película o el tema del momento. Otras, la nostalgia gana y volvemos a los 80 o los 90.

Este año, la vecinita vuelve a ponerse la capa y la corona de brillantes para contarles, entre otras cosas, 10 buenas razones para ver una de sus road movies favoritas y para blanquear su amor por un feo-lindo que cerrará la sección del Todas aman hasta que llegue ese momento de un nuevo blog. También voy a contarles por qué una película de Spielberg marcó mi amor eterno por el cine y sí, también voy a festejar una nueva vuelta al sol.
La vecinita cumple años.
De eso se trata el reinado.


Hace unas semanas, cuando fuimos a escuchar a Drexler en un conocido teatro de la calle Corrientes, nos habíamos olvidado cuánto nos gusta. Esta canción es una linda manera de musicalizar nuestro reinado 2017. 

Drexler siempre es una buena idea. 
Bienvenidos.